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  • Psic. Julia Borbolla

Protege a tus hijos con el "Escudo de Dignidad ©"

Todas las madres del mundo quisiéramos tener un escudo que protegiera a nuestros hijos de cualquier mal; que los alejara de las malas compañías, y de los adultos que pudieran hacerles daño; sin embargo, sabemos que ese escudo no existe como tal y por eso vivimos pendientes de cualquier reacción o comentario que parezcan indicio de haber sufrido algún tipo de abuso.


Pensando en esto, y en la gran cantidad de pequeños que son víctimas de daños físicos y psicológicos, por parte de adultos enfermos o irresponsables, las psicólogas de Grupo Julia Borbolla, elaboramos el programa llamado “Escudo de Dignidad©”.


Este programa va dirigido a los mismos niños, pues son ellos los primeros que deben estar alertas e ir aprendiendo a cuidar de si mismos. El objetivo es que los niños y niñas desde los dos años de edad sepan que desde que nacen son merecedores de un trato digno.

¡Tan chiquitos! Nos dicen muchas personas cuando lo explicamos y nosotros les respondemos que en cuestión de protección infantil, mas vale adelantarnos un año a retrasarnos un minuto.


Muchos niños son víctimas de malos tratos e inclusive de abuso sexual sin ni siquiera saber que tienen mejores opciones. No saben que lo que esos adultos les hacen esta penado por la ley y se sienten merecedores de cuanto les pasa. Esta realidad hace que cuando ellos son adultos, repitan las mismas conductas que los hicieron sufrir tanto. Es como una banda sin fin que lastima de generación en generación y crea una cultura llena de resentimientos y culpas.


Gracias a los conocimientos y experiencia de las psicólogas de Grupo Julia Borbolla, fue posible elaborar todo el material y los manuales que hoy en día son la base para transmitir este programa en Estancias infantiles, guarderías y muchos preescolares en México.

En esta ocasión quiero transmitirles los elementos básicos de nuestro programa, para que ustedes en casa también lo puedan aplicar y con ello eviten que sus hijos sean víctimas de cualquier tipo de abuso.


Durante casi 30 años de práctica profesional, he conocido muchos adultos que guardaron en secreto experiencias dolorosas vividas en la infancia. Este silencio les ha hecho mucho daño, los ha hecho sentir sucios, humillados y ha modificado negativamente su auto concepto.

Si un pequeño habla de lo que le ocurre, los adultos que lo rodean estarán en posibilidad de ayudarlo y hacer que esa fea experiencia pase a ser tan solo una “trastada” que quedó atrás; pero si lo guarda en su corazón, conforme crece, le va dando diferentes interpretaciones y mucha más fuerza de la tuvo en un principio.


¿Qué es una trastada?

Las “trastadas” son cosas que los demás nos hacen y con ello “apachurran nuestro corazón” y las ilustramos para que los más pequeñitos las comprendan:

– Ofender

– Golpear

– Forzar

– Mostrar o tocar genitales.


¿Dónde ocurren?

Estas trastadas pueden ocurrir en cualquier parte y por ello les mostramos diferentes escenarios, como un baño, una recámara, un salón de clases o un parque.


¿Quién las hace?

Cualquier persona puede hacer trastadas, desde un papá, un abuelo, un tío o un primo más grande hasta un maestro o un extraño.

A los niños se les presentan imágenes de niños mayores, de jóvenes, de adultos y de personas mayores de ambos sexos para que al verlos los relacionen con personas que conocen y en su caso, señalen si alguno de ellos les ha hecho alguna trastada.


¿Qué podemos hacer?

  • Contárselo a quien te pueda proteger

  • Decir “No lo vuelvas a hacer” y perdonar

  • Buscar ayuda de otro adulto

  • Crear nuestro “círculo de poder”

El “círculo de poder” es un ejercicio sencillo en donde los pequeños marcan un círculo imaginario alrededor de sí mismos como el límite hasta donde pueden acercarse los demás, de tal forma que cuando pretendemos pasar su círculo, le pedimos a él o la pequeña que pegue un fuerte grito diciendo “NO”.


Al principio los niños se sienten extraños al realizar esta dinámica; pero pronto sueltan su voz y al mismo tiempo crean conciencia de tener un fuerte poder a través de ella.

De hecho, si todos los niños que estuvieran en peligro pudieran gritar de esa manera, se evitarían muchos abusos que hasta hoy siguen realizándose a escondidas.


“Mi mamá me obliga a hacer la tarea…” “Mi papá me baña y toca mis genitales”

¿Son esas trastadas?

No, cuando los padres nos obligan a algo que es para nuestro bien, no nos están haciendo trastadas, ni tampoco cuando tocan nuestro cuerpo para curarlo o limpiarlo.


La mejor señal de que se trata de una trastada es que se apachurre nuestro corazón y eso es una sensación que tal vez los niños no sepan describir pero que si identifican claramente. “Es como sentir feo y no saber porqué” explicaba un niño de 4 años.


La pequeña Sofía de 5 años, comentó a la hora de la comida que cuando había estado en casa de papá éste había tocado sus “pompis”. La madre, que estaba en trámites de divorcio, interpretó lo que le dijo su hija como un posible abuso sexual por parte del padre. Fue así que los tres llegaron a mi consultorio. El padre indignado aseguraba que era incapaz de cualquier acto perverso y menos con su propia hija; la madre, que en su infancia había sido víctima de abuso por parte de un primo estaba casi segura de que su hija había sido violada y yo intentaba que me dejaran a solas con la pequeña Sofía antes de que las percepciones adultas contaminaran lo que la niña en verdad había percibido.


Afortunadamente, Sofía me pudo relatar como papá la bañaba y enjabonaba todo su cuerpo. Cuando le expliqué sobre las trastadas y pregunté si lo que había hecho papi “apachurraba su corazón” la niña dijo de inmediato que no. “Papi me baña y por eso toca mis pompas, pero no hace trastadas”


Si tienes hijos pequeños:

  • Diles que son muy importantes y que nadie debe dañarlos

  • Habla abiertamente con ellos de las cuatro trastadas.

  • Muéstrales en una ilustración lo que son los genitales

  • Haz que los identifiquen en su propio cuerpo

  • Explícales quienes y en donde pueden ocurrir las trastadas

  • Haz con ellos el ejercicio del circulo del poder

  • No pongas palabras en su boca, limítate a escucharlos.


Si algún niño ha sufrido algún abuso, entenderá perfectamente de lo que estas hablando y seguramente de esta manera te lo dirá ya que ellos no inventan sobre este tema. Si no lo ha vivido, estará prevenido para identificar cuando haya peligro.


No temas hablar de esto como si al mencionarlo lo atrajeras o les dieras “ideas”. Hoy en día los niños deben aprender a cuidar de si mismos desde que son muy pequeños, porque están más expuestos que antes a peligros que nuestro gran amor no les puede alejar.

© 2018 Grupo Julia Borbolla

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