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  • Psic. Julia Borbolla

Niños pequeños a cargo de sus padres

Sabemos que la ley de la vida es que los padres se hagan cargo de sus hijos; sin embargo, esto no siempre ocurre así, sobre todo cuando hablamos de aspectos emocionales.

Existen muchos hijos que “trabajan” como cuidadores de sus padres sin que nadie les haya dado el cargo oficialmente; pero muy conscientes de que si no lo hacen, la familia se desmoronará en sus narices.


Tales casos ocurren, por ejemplo, cuando alguno de los padres es alcohólico o esta enfermo o cuando hay muchos hermanitos y los padres no se dan abasto.


Otras veces esto no es tan evidente, pero con cualquier pretexto los hijos son usados como escudos para evitar una relación íntima o como micrófonos para pedir dinero o reprochar carencias.


Muchas mujeres, al perder a su pareja les dicen a sus hijos varones que ahora serán ellos los “hombres de la casa” sin saber que sus palabras pueden tener un gran peso sobre estos pequeñitos.


Muchos hombres les piden a sus hijas compañía y atención como si fueran sus parejas valiéndose de una mezcla de autoridad y chantaje.


Cuando las parejas tienen una relación conflictiva, usan a los hijos como confidentes y les hablan mal del padre o la madre, olvidándose de que ellos mismos se los eligieron . Les piden lealtad subiéndolos al grado de consejeros, cómplices y aliados y al mismo tiempo los regañan, los corrigen y los castigan volviéndolos a “bajar” de grado. Esto genera en los hijos un fuerte descontrol y les impide, más adelante establecer relaciones de pareja sanas y estables porque tienen mezcladas las jerarquías y los roles familiares.


¿Qué significa ser hija? ¿Qué implica ser esposo? ¿Cuáles son las funciones de un papá y cuales las de un hijo? Estas y otras preguntas se responden de diferentes formas, de acuerdo a las experiencias que vivimos de niños.


Lo peor de estos casos es que los mismos niños no saben que existen las jerarquías familiares, que se deben respetar y que muchos de los roles que desempeñan no les corresponden ni están obligados a hacerlos. Ellos los ejercen por amor, por temor o por no conocer otra cosa y hasta que son adultos llegan a percibir el daño irreparable que sus padres les han causado.


LOS FACTORES DE RIESGO:

LA SOLEDAD: Un padre o una madre solos tienden a buscar en sus hijos lo que sus parejas no les dieron y sin querer los involucran en una serie de “compromisos” que los atan cuando quieren hacer su propia vida. El típico ejemplo es el del hijo que no se casa por no dejar sola a su madre o la hija que siente que traiciona al padre o la madre si forma su propia familia. “Yo no se que sería de mi sin ti, hijita linda” Esta frase puede ser una cadena mas fuerte que el acero.


LA INMADUREZ: Muchos hombres y mujeres tienen hijos cuando aún no se encuentran preparados para ejercer una paternidad madura. Esto hace que traten a sus hijos como si fueran sus hermanos e inclusive sus padres. En estos casos es muy claro el conflicto con los límites y con el trato cotidiano. Los hijos maduran antes de tiempo porque la necesidad los obliga y “cargan” con esos “padres-niños” toda la vida. Manuelito aprendió a cambiar el pañal de su hermanita porque a mamá se le olvidaba o le daba flojera cambiarla. El mismo niño, a sus 6 años, me comentaba que no quería que su hermanita llorara por tener las “pompis rojas”.


LA IGNORANCIA: Las experiencias infantiles tienen gran peso en la vida adulta, pues los niños no piensan ni sienten como sus padres; sin embargo, no todos los adultos lo saben y tratan a sus hijos como si fueran “adultos chaparros”. Les piden cosas, les comunican otras y los dejan solos en momentos en los que no deberían hacerlo.


“No pasa nada”, “No es para tanto” “Que se vaya acostumbrando” son frases típicas de esta situación en donde los padres no dimensionan los efectos de sus palabras o sus actos hacia sus hijos.


EL EGOISMO: El egoísmo es primo hermano de la inmadurez. Cuando los padres no están dispuestos a sacrificarse por los hijos, cuando los consideran una posesión y creen que deben servirles. Si bien los hijos deben ayudar a sus padres, esto debe ser parte de su formación pero no de su obligación. Muchos padres cuentan a sus hijos como manos para el trabajo, más que como responsabilidades hacia él.


4 CONSEJOS PARA PONER LAS COSAS EN SU LUGAR:


1.- MANTEN Y RESPETA LAS JERARQUIAS FAMILIARES:

Los padres mandan, los hijos obedecen, los padres cuidan, los hijos aprenden, etc. Etc.

Una familia no es una democracia. Los padres debemos ejercer nuestra autoridad por el bien de los niños y no para “usarlos” o explotarlos.


Si le pides a tus hijos que cooperen con las tareas de casa, esto debe ser con el fin de irlos formando y no para resolver problemas que tu no puedas afrontar.


No permitas tampoco que los hijos se “suban” a las barbas y pretendan ser tus iguales. Esto no es bueno ni para ellos ni para ti.


Este es tu momento de educar, con defectos y virtudes, con errores y aciertos, más tarde será el momento para que ellos lo hagan con sus propios hijos.


2.-EVITA LA CULPA: No existen padres perfectos y si los hubieran serían muy aburridos. No te muestres inseguro ante tus hijos, ellos necesitan verte siempre en dominio de la situación aunque internamente te mueras del miedo.


¿Te imaginas subirte a un avión y ver que el piloto dudad para conducirlo? ¿Cómo te sentirías como pasajero? Pues lo mismo ocurre con los hijos, ellos son nuestros pasajeros y nosotros los pilotos de su vida mientras no puedan valerse por si mismos.


3.-SUPLE TUS CARENCIAS CON LAS PERSONAS ADECUADAS: Si necesitas una amiga, una confidente, busca alguien de tu edad. No tienes que ser “amiga” de tus hijos, ellos pueden conseguir muchos en la escuela pero solo tienen una madre que eres tú.


Si te falla la comunicación con tu pareja usa otros recursos que no sean los hijos. No los uses como “botín” o como objetos de negociación porque lo que ganes con eso será mínimo en comparación con lo que ellos pierden.


Si te sientes sola llena tu vida ayudando a otros; pero si pasar factura. No esperes que tus hijos te den lo que tú les das. Ellos te pagarán tus cuidados y desvelos a través de sus propios hijos, de esos niños que serán tus nietos y en los que verás satisfecha los frutos de tu trabajo.


4.- DISFRUTA EL HECHO DE HABER TRASCENDIDO EN LA VIDA:

Tener hijos es la manera más maravillosa para dejar huella en este mundo. Gracias a los hijos transmitimos lo que somos, nuestra cultura, nuestros logros y creencias. Gracias a ellos podemos dejar una herencia de amor y con ello sentirnos plenos.


Disfruta ser el que dé, el que cuide, el que va por delante. Este es un privilegio que se puede disfrutar y que da frutos cuando ves que tus hijos, a su vez son capaces de trascender en las siguientes generaciones.


Esta es la historia de la humanidad y para que siga su curso debemos impedir que los niños tenga que cuidar de sus padres.

© 2018 Grupo Julia Borbolla

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