Search
  • Psic. Julia Borbolla

La nueva generación del trabajo

Muchas mamás nos preguntamos cuándo es el momento adecuado para que nuestros hijos empiecen a trabajar y apoyen a la familia con sus salario.


Esta pregunta nos la hacemos, justamente, cuando el dinero no alcanza, cuando papá esta sin trabajo o nos damos cuenta de lo cansadas que estamos de traer a toda la familia a acuestas. Es entonces cuando, explotamos y en tono de reproche le decimos a nuestro adolescente algo así como: “Ya es hora que dejes de estar de vago y traigas algo de dinero a la casa”


¿Cuántos hijos responderían: “Si mamá tienes razón”? Creo que ninguno, porque el hecho de trabajar y ayudar a la familia no es una decisión que los hijos tomen por propia iniciativa o por petición de su madre, por muy dulcemente que lo haga.


La responsabilidad y la independencia económica de los hijos es todo un proceso que las madres debemos comenzar desde los primeros años de vida.


Existen diferentes etapas por las que nuestros hijos deben pasar para que, poco a poco vean muy natural el hecho de ponerse a trabajar.


El primer paso es desde el preescolar:

Los pequeños deben saber para qué sirve el dinero.

Cuando nos piden una “sorpre”, las mamás les decimos que no tenemos dinero; El pensamiento infantil procesa este mensaje como “Ya nos quedamos pobres” y eso genera angustia, porque los chiquitos se imaginan a la familia ¡Vendiendo chicles en las esquinas! En realidad debemos decir No tengo dinero para gastarlo en lo que pides”


El dinero sirve para las necesidades básicas, y si sobra un poco se puede destinar a la diversión o a comprar dulces o juguetes. Con este mensaje evitamos que nuestros hijos se preocupen innecesariamente y a la vez logramos que valoren el hecho de recibir un regalo.


El segundo paso es durante la primaria:

Ellos deben saber para lo que no sirve el dinero.

El dinero no sirve para ser importante o mejor que los demás. No te compra la amistad ni el respeto y mucho menos te hace más inteligente. El dinero es solo un medio y no un fin.

De esta manera los niños comenzarán a restarle valor a las marcas y a desechar la creencia de que si hubiera más dinero en casa todos serían más felices.


Hay una frase muy sabia que dice: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita” y muchos hijos se sienten “pobres” porque creen que les falta todo lo que se anuncia en la televisión o porque los padres les transmiten esta idea con su inconformidad con la vida que llevan.


En esta misma etapa de la vida los niños deben tener sus propias cosas; tal vez su propio dinero como “domingo” pero también deben experimentar lo que se siente perderlo.

Muchas mamás quieren evitar este sufrimiento y tienden a reponer el juguete que se rompió o a hacer “prestamos” cuando sus hijos se han gastado todo lo que tenían y quieren más. Esto no ayuda para que ellos vayan ejerciendo su tolerancia a la frustración y su capacidad de demora.


El cuarto paso es en la Secundaria;

Cuando podemos asignarles algunas tareas en casa por las que pueden recibir algún pago. Esta formula funciona muy bien cuando ellos quieres un Ipod o un celular como el que tienen sus amigos. Su necesidad unida a la firmeza de los padres para no claudicar, crea la combinación perfecta y dan inicio a un pequeño empresario.


Pueden ser trabajos sencillos como lavar un coche o barrer un patio. Estos trabajos deben ir de acuerdo a la edad del niño; pero cuanto antes comiencen será mejor.


Si los niños realizan


Si no lo han hecho hasta el momento en que lees este artículo, puedes comenzar a poner un nuevo reglamento en casa que al principio, tal vez no guste mucho; pero que en tres semanas será una costumbre más. La constancia es fundamental en este paso.


El quinto paso puede ser antes de los 18 años:

Consiste en realizar trabajos eventuales.

Lo ideal es que trabajen para familiares o amigos durante las vacaciones o en sus horarios libres y que aporten una parte de ese salario a la casa.


Al principio debe ser algo simbólico que vaya acompañado del reconocimiento de los padres por este esfuerzo.


Se ha visto que los jóvenes que aportan algo a la familia, incrementan su auto estima de manera muy significativa y posteriormente se muestran mas responsables en sus labores académicas también.


El sexto y último paso es cuando se ha llegado a la mayoría de edad:

Los jóvenes pueden empezar a esta edad colaborando con sus gastos, es decir, pagando lo que ellos consumen, como las salidas en el fin de semana o su teléfono celular y posteriormente, cuando consigan un trabajo formal, pueden apoyar a la economía familiar de manera regular.


¡No puede trabajar porque esta estudiando! Es el argumento que aparentemente los “protege”. La verdad es que hay muchos jóvenes que realizan ambas cosas con éxito.

Somos las protectoras madres las que creemos que siempre debemos ser nosotras las que demos y no las que recibamos de nuestros hijos.


Si tus hijos son adultos que han terminado sus estudios, deben aportar dinero a casa, independientemente si los padres lo necesitan o no, ya que es una manera de responsabilizarlos y evitar que tengamos “adolescentes seniles” que a los 30 años no se sienten “preparados” para hacerse cargo de su propia familia.


Hoy en día podemos asegurar que la mejor herencia que podemos dar a nuestros hijos son sus estudios y la formación para hacerse cargo de ellos mismos.


Las crisis son muy buenas maestras para esta difícil materia que todas las madres debemos pasar en nuestra profesión: Mamá.

© 2018 Grupo Julia Borbolla

  • Grupo Julia Borbolla
  • Grupo Julia Borbolla
  • Black Instagram Icon
  • Grupo Julia Borbolla

Sucursal Las Águilas

 

Rompeolas 10, Las Aguilas, Álvaro Obregón,

01710, México

Tel: 56 60 87 63 / 56 51 69 88

Sucursal Tecamachalco

Av. Fuente de Los Leones 116, Heroes de la Revolucion, 53840, Naucalpan de Juárez, Mexico

Tel: 52 94 77 74 / 52 94 21 87