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  • Psic. Julia Borbolla

La discriminación, ¿Es innata o se aprende?

La discriminación entre los seres humanos tiene una raíz antropológica, es decir, es parte de lo que nos define como animales de cierta especie y esta asociado a la selección natural. Se trata de un instinto que se refleja en las personas de cualquier edad, por ejemplo, en los juegos y deportes se trataran de reunir los mayor dotados y de mejores cualidades, ya que ha nadie nos gusta perder. En el amor los bien parecidos, altos, delgados y con ciertas características físicas se unirán con personas parecidas. Lo mismo ocurre entre los que comparten las mismas costumbres, razas y religiones. Inclusive, los mismos defectos físicos o infortunios.


El mismo refrán popular lo describe: “Siempre habrá un roto para un descocido”.

Desde ese punto de vista la discriminación es algo natural, que se da aún sin que nos demos cuenta, Los niños no son ajenos a esta condición y en cuanto ven a un compañerito “diferente” en el jardín de niños, le preguntan directamente porqué esta tan chaparro, porque su piel es más obscura o porque no habla como todos.


Cuando los niños marcan las diferencias de manera tan natural y espontánea los adultos nos sentimos apenados y tratamos de “suavizar” la situación. Generalmente lo único que logramos es empeorar las cosas.


Nosotros les transmitimos nuestros prejuicios, nuestros frenos y también nuestros miedos y hacemos que la diferenciación se vuelva discriminación.


La mejor respuesta a un niño es explicarle clara y naturalmente que ese compañero tiene la piel morena porque la heredó de sus padres y abuelos. Que hay diferentes estaturas y que el otro niño viene de un país en donde no se habla español.


No es necesario agregar juicios de valor como : “Esa niña también es bonita aunque sea morenita” “Pobrecito tu amigo que es tan chaparrito” Ya que esos mensajes implican discriminación, pues marcan el color de la piel o la estatura como defectos y no como un rasgo diferente simplemente.


La discriminación natural es la que hacen los niños cuando no quieren en su equipo al flaquito y torpe que los hace perder; sin embargo la discriminación que se aprende es la que hace que excluyan a un compañero por ser pobre o rico, cristiano o judío, porque esas clasificaciones las han hecho los adultos y se las han transmitido a los niños, quienes ni siquiera entienden lo que eso significa.


Un niño de 7 años gritó en plena clase de historia “¡Muera el clero corrupto!”- Su maestro, que era sacerdote le dijo: “Pablo,¿Qué te he hecho para que digas eso?- El niño avergonzado respondió- No padre, contra usted nada,¡ es contra el clero!. Era obvio que Pablo solo repetía lo que seguramente escuchaba en casa; pero no asociaba que el clero estaba representado por su querido maestro.


Cuantas veces los niños heredan resentimientos, ideas contaminadas y juicios que ni siquiera entienden. Cuantas veces les metemos en sus pequeñas cabecitas complicaciones que solo les dificultarán la convivencia cuando sean mayores.


Si bien los niños similares se agrupan de manera natural, es papel de sus padres fomentar en ellos la inclusión y la diversidad como una manera de enriquecerse y no como una amenaza a su grupo social.


Lo diferente nos aporta algo nuevo, nos abre horizontes y nos permite elegir de entre varias opciones en vez de vivir sin alternativas,


¿PORQUE NOS ASUSTA A LOS PADRES LA DIVERSIDAD?

Porque pensamos que si les abrimos la puerta a nuestros hijos, no necesariamente van a elegir lo que nosotros esperamos y eso nos duele y nos asusta. Pensamos que nuestros hijos nos representan, prolongan nuestra presencia en el mundo y sin nos imitan es que tuvimos éxito al educarlos.


El verdadero mérito de los padres es hacer hijos felices e independientes que a su vez puedan ser padres responsables y mejores cada vez.


No tiene mérito el que es bueno porque no conoce otra opción. El valor de un ser humano radica en dirigir su vida y su voluntad hacia su propio bien y el de quien lo rodea y para ello debe conocer las opciones.


Si tu hijo, sigue tus valores será entonces porque supiste “vendérselos” no solo con tus palabras sino con tu ejemplo.


Si tu hijo es libre y aún así regresa a tus enseñanzas, significará que las hizo suyas, que las adoptó y seguramente las transmitirá.


ANALIZA TUS PROPIOS PREJUICIOS.

Es importante hacer un verdadero análisis de conciencia sobre nuestros propios conceptos y valores. Hay que analizar nuestros mensajes hacia los niños para quitarles toda contaminación.


Los latinos somos muchas veces discriminados por los sajones; pero a la vez nos discriminamos entre nosotros mismos y queremos parecernos a aquellos que no nos valoran. Es un fenómeno raro; pero común.


Si un extranjero aprecia nuestra artesanía, nuestras costumbres o nuestras ciudades entonces le damos valor. Eso habla mucho de la baja autoestima que como pueblo tenemos y que vamos transmitiendo a nuestros hijos.


Aparentemente nos sentimos orgullosos de nuestras raíces indígenas pero le decimos “indio” a alguien para insultarlo. Idolatramos a nuestra madre y usamos su nombre como el peor de los insultos. Estamos orgullosos de nuestro tequila pero si la celebración es muy importante debe ser con champaña!.


Estas y muchas otras contradicciones nos hacen discriminarnos entre nosotros mismos y enseñarles a los niños a seguir este ejemplo.


El mundo ya esta intercomunicado, las fronteras no limitan las comunicaciones entre varios países, culturas y religiones.


Hoy es tiempo de aprender a incluir, a sumar y no a restar. Si los niños de hoy logran “reconciliarse” con su propia identidad y después aceptar a quienes son diferentes, los adultos del mundo del mañana volverán a convertir las comunidades en verdaderas hermandades.

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