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  • Psic. Julia Borbolla

La culpa y las mamás que trabajan

La culpa es una vieja compañeras de las mamás de hoy.

La culpa por “omisión” es una variedad que ataca, sobre todo, a las mamás que tienen que salir a trabajar fuera de casa.


Ellas quieren arreglar los líos de casa cuando están en la oficina y los de la oficina cuando están en casa; sintiéndose siempre angustiadas y presionadas. Y es que a los hijos no les gusta que sus madres trabajen.


Las que han trabajado siempre fuera de casa tienen a sus hijos acostumbrados, aunque no conformes; sin embargo hay muchas otras que tiene que salir a buscar trabajo por primera vez al mismo tiempo en el que viven fuertes crisis de pareja o cuando se acaban de divorciar. Los hijos viven entonces un doble “abandono” y las madres una “doble culpa.”


Jimena, de ocho años, bajo significativamente sus calificaciones cuando su mamá dejó de estar con ella para estudiar. La habían promovido y su turno de trabajo se amplió para las tardes. La crisis familiar no se dejó esperar porque la angustiada madre intentó continuar con su labor de “mamá de tiempo completo” simultáneamente con su nuevo nombramiento y ejercía “control telefónico” desde la oficina con el nefasto resultado de presionarse, no obtener resultados y descuidar significativamente su trabajo en ambos lados.


Miles de mujeres llegan a sus trabajos después de haber hecho desayunos, peinado niños y limpiado por encima una cocina llena de platos sucios. Regresan después de un pesado día de labor a revisar las tareas, que por lo regular ni siquiera están hechas, pues el niño espera con ansia que llegue mamá a resolverle dudas o simplemente a “empujarlo” para cumplir con sus deberes. Cansadas del trabajo tienen que hacerse cargo del “otro trabajo” que la naturaleza, la vida y la cultura le confirió sin paga y con la más alta exigencia: El trabajo de ser mamás.


Por si todo lo anterior fuera poco, se enfrenta a un alto grado de exigencia por parte de todos los que la rodean. Por un lado, el jefe exige su tiempo completo y el máximo rendimiento sin importarle si el hijo la desveló anoche por las pesadillas, o si lo dejó enfermo al cuidado de la abuela o la vecina.


El marido pide su cenita caliente a la esposa, aunque ambos hayan llegado al mismo tiempo de trabajar.


La sociedad en general le echa en cara el tiempo que deja solos a los niños, aunque sea para trabajar porque en nuestra cultura, seguimos reforzando los papeles tradicionales. Las mujeres hemos estado “programadas” por generaciones y nos cuesta mucho trabajo la “reprogramación”.


Todavía en nuestros días, si un padre tiene que viajar por su trabajo y deja de ver a sus hijos una semana, es visto como un hombre trabajador y responsable al que los hijos y la esposa deben comprender y agradecer; sin embargo si lo mismo ocurre a la madre, resulta ser, ante los ojos de los demás y ante su más interno yo, una mujer culpable por “dejar abandonados a sus hijos”.


Esta nueva mujer que está cambiando debe ocuparse de promover el cambio en su familia, para sentirse menos presionada y las tareas de casa deben empezar a repartirse.

Es importante reflexionar sobre el hecho de que muchas madres no “sueltan” algunas de sus obligaciones a los padres, por considerarlos ineficientes en ese sentido o por no perder ese papel protagónico que siempre han tenido y que, aunque resulta cansado físicamente; es muy gratificante a nivel emocional.


Los niños perciben nuestra preocupación y nuestra culpa y la manejan en su beneficio. Nos hacen sentir todavía peor para después compensarles con regalos o permisos que “paguen” el tiempo que no pasamos con ellos.


Si eres una mamá que sale a trabar debes recordar 6 cosas importantes:


1.-SI TRABAJAS PARA TUS HIJOS LES ESTAN DEDICANDO ESE TIEMPO Y ELLOS DEBEN SABERLO Y VALORARLO SIN IMPORTAR LA EDAD QUE TENGAN.


Si bien hay funciones en las que eres insustituible como el hecho de educar, formar y dar amor, hay otras funciones que tienes que delegar a otra persona o bien dejar de realizar sin que por ello faltes a tus deberes básicos de madre.


Muchas veces, el trabajo fuera de casa te obliga a hacer hijos autosuficientes, a pesar de que la tendencia natural de las madres es la de “barrerles el camino a los hijos”, evitarles el mayor numero de sufrimientos y con ello retrasar el camino hacia su madurez.

El niño, que por las circunstancias, tiene que resolver problemas por si mismo, logra madurar antes e impide que se vuelva “adicto a la atención de su mamá”


2.-DIVIDE TUS CAMPOS DE ACCION Y NO PRETENDAS ESTAR EN AMBOS AL MISMO TIEMPO:

Si estas en tu oficina dedícate a tu trabajo, termina tus pendientes y disfruta de tu cafecito en el descanso. Asume tu papel de secretaria, empleada, jefa o profesionista y desarrollarlo con plenitud para que te enriquezca y te satisfaga; pero si estas en tu casa adopta tu papel de madre. Disfruta de unas buenas pantuflas y tus pantalones viejos para limpiar la casa o cocinar o bien para jugar con tus hijos y saber lo que les preocupa, les interesa o los divierte.

No inviertas tus diferentes facetas de tal manera que nunca estés en el lugar que deseas o que necesitas.


3.-APROVECHA TU TIEMPO EN CASA PARA UNA CONVIVENCIA PLENA:

No te pongas tu misma en situación de fracaso llegando del trabajo a pelear por todo lo que no se hizo en tu ausencia. Mejor ofrece tiempo de calidad a cambio de la tarea terminada o el cuarto recogido. Si llegas a casa como policía tu cansancio favorecerá que seas implacable y después te sentirías muy mal por dedicar el poco tiempo que tienes con tus hijos para pelear con ellos.


Rocío organizó un torneo de dominó con sus hijos al llegar del trabajo. Cuando me lo platicó pensé que se necesitaba un especial humor para llegar del trabajo a sentarse a jugar dominó cuando ni siquiera los niños se habían bañado y había que preparar la cena y ordenarlo todo. “Solo les canjeo mi tiempo”- me explicó- “Si cuando yo llegó a casa ellos han adelantado en sus deberes entonces nos queda tiempo para pasarla bien y jugar un partido” Lógicamente a los niños les convenía apurarse para que la llegada de su mamá significara el principio de la diversión y no de la persecución. Por otra parte, Rocío sabía que una vez entrando por la puerta de casa debía estar dedicada a sus pequeños; pero prefería que fuera un momento agradable y por ello no sentía que el jugar al dominó significara desperdiciar el tiempo. “Es mas fácil y divertido estar de humor para jugar que para pelear”. Es asombroso como existen muchas mamás que disponen de todas sus tardes y nunca encuentran el tiempo que tenía Rocío para un partido de dominó que generalmente se acompañaba de una amena plática de las anécdotas del día.


4.-EXPLICALE A TUS HIJOS LA IMPORTANCIA DE TU TRABAJO:

Has que ellos valoren tu trabajo, que sepan que gracias a él se paga su colegiatura y pueden estrenar zapatos. Explícales que el tiempo que dedicas a tu trabajo es tiempo dedicado a ellos mismos en forma indirecta pero no por eso menos valiosa.


Cualquier trabajo que realices, por sencillo o humilde que parezca es motivo de orgullo si se hace con profesionalismo y amor y la mejor manera de que tus hijos lo sepan es con tu ejemplo diario.


No permitas que te chantajeen o que justifiquen sus fallas por el hecho de que tu no estas con ellos, recuerda que la meta de una madre es hacer hombres y mujeres independientes y responsables.


5.-ESTABLECE RUTINAS DE CONVIVENCIA: Procura comer o cenar en familia por muy cansada que estés o por mucho trabajo que tengas. Haz que ciertos momentos en casa sean sagrados y solo una emergencia haga que se suspendan, porque para una madre trabajadora estos momentos significan “dosis concentradas de labor maternal”


Leer un cuento antes de dormir, ver con los niños un programa especial en la televisión, dedicar el sábado por la mañana a una actividad establecida y gratificante y por favor…apaga el celular!!!


6.-VUELVE PRODUCTIVA A LA CULPA:

Muchas veces se te prende un “foco rojo” que dice: “Ya se me pasó la mano” “He descuidado a los niños” Cuando esto te suceda debes hacerle caso a ese foco rojo y siéntate con ellos a leer un cuento aunque estés muy cansada. Verás que luego descansarás mejor.


Hoy hay nuevos estilos de ser mamá. Uno de ellos es ser una madre productiva para tu familia y tu sociedad. Vívelo sin culpa, como un maravilloso ejemplo para tus hijos.

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